02 Mantenimiento preventivo
La limpieza de filtros por parte del usuario es importante, pero no sustituye una revisión técnica cuando hay suciedad profunda, problemas de drenaje, corrosión, conexiones deterioradas o pérdida de rendimiento.
En la costa también prestamos atención al estado de la unidad exterior y a la exposición continuada a humedad y salinidad.
03 Reparar o sustituir
La decisión depende de la avería, la edad, el refrigerante utilizado, la disponibilidad de repuestos, el consumo y el estado general. El objetivo es comparar el coste total y la fiabilidad esperable, no cambiar el equipo por defecto.
04 Cómo se aborda un diagnóstico
El síntoma orienta, pero no identifica por sí solo la avería. Se comprueba el modo de trabajo, el caudal, el drenaje, el estado de filtros e intercambiadores, los códigos, los ruidos, las conexiones y el comportamiento de la unidad exterior. Según el equipo pueden ser necesarias mediciones adicionales para separar suciedad, control, falta de capacidad, obstrucción, fuga o componente deteriorado.
Una recarga de refrigerante sin buscar la causa puede ocultar el problema y repetir el coste. La propuesta debe explicar qué se ha comprobado, qué se recomienda reparar, qué incertidumbres quedan y qué parte de la instalación se conserva. Si el equipo ya no responde a las necesidades del inmueble, se compara también una sustitución con el mismo nivel de detalle.
06 Pautas para viviendas y negocios
La frecuencia de revisión debe adaptarse a horas de funcionamiento, polvo, mascotas, puertas abiertas, uso estacional y exposición exterior. Antes del verano o de recuperar una vivienda cerrada, prueba el equipo con margen. Si aparecen agua, hielo, olor persistente, ruido nuevo o pérdida clara de capacidad, documenta el síntoma y pide diagnóstico antes de forzar el sistema.